cómo se fugó Sotelo





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cómo se fugó Sotelo




 
#1

esto lo habia hecho en un rol que publiqué en samp con criclan. es viejo, fue ic y arme una historia media policial

Jonathan Sotelo, alias el rubio, se encontraba en el bar junto al gordo; un amigo del barrio. Tomaban unas birras y consumian algo de cocaína, charlando de algunos trabajos que tenia pendiente el rubio. Tras varios minutos de conversar, le llegó un mensaje de parte de el cheto, un cliente suyo. El mensaje pedía otra movida grande de marihuana, pero el rubio no tenía esa cantidad, por lo tanto, le ofreció algo de cocaína y un poco de marihuana a un precio accesible.
Tras haber arreglado la tranza, el cheto aceptó juntarse en el aguantadero; un lugar habitual de compra-venta de estupefacientes. Era un lugar en el que Jonathan desempeñaba sus actividades ilicitas con total impunidad.
El cheto tardaba demasiado, por lo que Jonathan comenzó a impacientarse y le dijo al gordo que le haga el favor de campanear en la puerta del bar. Jonathan, estaba totalmente paranoico y bajo los efectos de la cocaína, tomó su revolver calibre 38 de su vehículo y esperó al cheto dentro de su casilla. Tras varios minutos, el cheto llegó al aguantadero, tocó timbre en la casilla número 83 notando que eñ rubio estaba algo enojado cuando le dijo: - ¿y loco? ¿Trajiste la guitarra?
El cheto le respondió trnaquilo: - No loco, la deje en el auto; de ahí vengo.
Jonathan: pero si vos sabes que tenes que venir con la plata, loco. Ya me estás tomando para el bolaso. –dijo, mientras llevaba su mano hacia el hígado y lo acariciaba, tratando de intimidar al cheto.
El cheto respiró hondo unos segundos y dijo tranqjuilo: - Tengo miego que me choreen la guita. Te hago un cheque si querés.
Jonathan le contestó: -No, esto no es un banco. Ponete contra la pared loco, no te sientas zarpado, mientras tomaba su revolver de la cintura e increpaba al cheto contra la pared revisandolo hasta notar que el cheto estaba limpio. Loco, no es con vos la bronca, pero me andan buscando, ¿entendes?.
Las sospechas de Jonathan crecieron porque el cheto había dejado el dinero en el auto y comenzó a escuchar gritos, sonidos de vehículos y helicopteros por el barrio y se vió obligado a correr por los pasillos hasta su moto color verde oscuro, que había dejado atrás del aguantadero por si algo llegaba a pasar. Levantó el asiento y guardó el arma junto a las drogas, subiendose y arrancandola. El cheto, que le pisaba los talones, saltó detrás de él y ambos escaparon encarando la autopista de contramano.
Tras haber circulado durante varios minutos por mas de treinta kilometros, abandonaron la autopista que los alejara de la Ciudad de los Malos Aires e ingresaron en la villa El Pueblito buscando algún escondite turbio y se metieron en una cabaña abandonada en mal estado, frente a la laguna.
Estacionaron entre la laguna y la cabaña. Fue entonces que Jonathan, poniendo un píe sobre el manubrio y mirando hacia una silenciosa nada que lo intimidaba más que el cheto que se mantenía calledo. Confundido con la adrenalina de haber escapado de la policía, solo pensaba que el cheto podría haberle tendido una trampa, ya que no tenian una amistad, solo un trato de comprador a vendedor.
Jonathan rompió el silencio diciendo: -Te salve las papas chango.
Y el cheto respondió: ¿qué hacemos ahora?
Jonathan guardó silencio, levantó el asiento de la moto, tomó su revolver disimuladamente y lo calzó en su cintura. Al cerrar el maletero, convenció al cheto para entrar a la cabaña y conversar tranquilos en ese lugar precario y desolado. Al ingresar al cuartucho, y mientras con su mano ízquierda tomó su arma bajo la camiseta de Chacarita, Jonathan obligó a el cheto a desvestirse. Una vez que el cheto estuvo totalmente desnudo, comenzó a revisar sus pantalones, encontrando un celular, y la billetera de la que retiró el documento y alrededor de 5.000 pesos.
Jonathan enojado le dijo, sosteniendo con su mano derecha los billetes: -¿Con estas chauchas me ibas a pagar, la concha de tu madre?
Muerto de miedo el cheto guardó silencio; no supo qué responder ante la pregunta de Jonathan. Solo se hundia cada vez más porque, para el rubio, la tranza había sido todo una mentira. Séguidamente, tiró el martillo hacia atrás con el pulgar de su mano derecha, apuntó al píe ízquierdo de el cheto y gatilló, dejando salír la bala para que impactara a pocos centrimetros de la rodilla.
El cheto le grito: -Rubio, ¡la concha de tú madre! mientras se dejaba caer quejandose de dolor, y aferrando su pierna ízquierda.
El rubio, con su humor morboso, largó una risa mientras disfrutaba el sufrimiento del cheto.
El suelo de madera vieja y podrida de aquella cabaña, comenzaba a pintarse de rojo oscuro con la sangre que las manos del cheto no podían impedir que correara.
El cheto: -Acordate que tenés familia, rubio. Ya vamos a ver que hacemos con los pibes.
El rubio: Mi familia vive en Chaco, pedazo de pancho. Y sí te agarra mi hermano te da vuelta como una media, putirin.
La sonrisa Jonathan, se dibujaba de oreja a oreja; parecía un sadico. Su locura y adrenalina segregaba tanto que colocó el revolver en la cabeza de el cheto, y disparó dos veces sin piedad, dejando a su víctima sin vida.
Corrió hacia su moto, levantó el asiento y guardó el arma. Totalmente nervioso, tardó en encender el motor de su moto pero temblando le erraba a la patada. Comenzó a manejar sin rumbo por los descampados dejando la choza atrás. Solo pensaba en alejarse y así, sin saber como, llegó a Ranchos; más allá de Brandsen.
Se dirigió hacia un barrio alejado -y desierto- y retiró los residuos de basura que contenía una bolsa de basura levantada unas cuadras antes. Metió su arma, las drogas -retirando algo para consumir- y el chip del cheto, dentro de otra bolsa negra de nylon. Dejó todo dentro de un conteiner abandonado color negro, se subió a su moto y siguió andando por la misma calle de tierra cuyos pastos evidenciaban que era cada vez menos transitada a medida que avanzaba. Fue asi que llegó a una granja que en su tranquera decía: stud Los colibries. Conversó un rato con quien lo atendiera que dijo que era el dueño del Stud pero, por lo mal entrazado, tenía que ser el último peón. En unos pocos minutos convinieron que le pagaría algunos pesos para poder dormir allí y descansar dos o otrs dias. Se acostó en un rincón del corral, encendió el televisor y comenzó a desarmar su celular, rompiendo en pedazos su chip. Totalmente nervioso, se armó un porro y comenzó a fumar. Pero terminó colocado; consumió dos gramos de cocaína y comprimidos de Rivotril, mientras tomó un poco de vino para ingerir facilmente las pastillas y se durmió a la hora de haber llegado.
[6:20 a.m] Un viejo hermitaneo de la zona, se dirigió hacia el río como todos las mañanas junto a su perro, para pescar algo y pensar en silencio. Al llegar, su perro, comenzó a ladrar frente a la cabaña, pero el viejo no le prestó atención por lo que, se sentó frente al río, colocó algo de carnada al anzuelo y se dispuso a pescar.
El perro continuaba ladrando mientras miraba dentro de la casucha y movía su cola, el viejo se colocó de píe, algo molesto, y caminó hacia la cabaña. En el ambiente se podía sentir un olor fuerte a podrido. Al entrar notó el suelo lleno de sangre y el cuerpo del cheto. El viejo no se esperaba semejante situación, por lo que se acercó a la comisaria más cercana al pueblo y contó lo sucedido.
Tras la noticia de el viejo ermitanio, la policía del pueblo se dirigió hacia la cabaña y notó el cuerpo, mientras procedieron a realizar las pericias del caso y el cuerpo fue trasladado por el forense. Se podía notar vallas policiales y muchas personas curiosas por la zona donde habia ocurrido el homicio.
En los pueblos cercanos a la cabaña, se comenzó a rumoriar sobre el misterioso caso del homicidio, al ser un pueblo chico, los vecinos se conocian entre todos, y el rumor del caso llegó a los vecinos en un abrir y cerrar de ojos.
Una señora robusta se levantó para llevar a los niños al colegio. Mientras caminaba, miró el suelo y pudo notar un documento tirado en la vereda, a unas cuadras donde el rubio descartó sus objetos dentro del conteiner. La señora, curiosa, abrió el documento y divizó con detenimiento la foto de la persona, llamó al 911 y le dio aviso que encontró el documento de una persona que nunca habia visto por Ranchos. Al cortar la llamada, se dirigió hacia la comisaria más cercana y entregó el documento. El caso se volvía abrir, pero el rubio continuaba durmiendo..

[14:00 p.m (apróximadamente), Ranchos] El rubio se despertó de mal humor, incomodado por el olor a bosta que habia en el Stud. Se sentía con resaca y atontado por las pastillas, se subió a su moto y se dirigió hacia el conteiner para buscar sus objetos que había descartado.
Al llegar, notó el ambiente más movido; habian patrulleros en algunas estaciones de servicio y algunas esquinas, por lo tanto, abrió el conteiner con cautela y retiró la bolsa negra de nylon, comenzó a buscar sus objetos pero no pudo encontrar el documento de el cheto. Se metió dentro del conteiner desesperado, pero no hubo caso, dio por hecho que perdió el documento.

Se subió a su moto y comenzó a manejar por las calles de tierra hasta llegar a Brandsen; un pueblo a unos 20 kilometros de Ranchos. Se acrecentó en un edificio abandonado que estaba carbonizado por fuera, escondió la moto como pudo y caminó hacia un télefono público. Logró recordar el télefono del rafa; un compañero del barrio, y lo llamó.
[La llamada es de un número desconocido y a cobro revertido, ¿acepta la misma?]
Rafael: Sí.
.....
Jonathan: ¡¿Rafa?!
Rafael: Sí, ¿quién es?
Jonathan: Escuchá, loco. ¿qué onda loco, está todo mal?
Rafael: ¡¿Rubio?!
Jonathan: Aguantá, loco. No sé si están interferidas las líneas o estoy re perseguido. ¿cómo anda todo?
Rafael: Todo mal, creo que el chino cayó en cana. ¿Querés que vaya a verte?
Jonathan: ¿Cómo cayó, loco?.. Cuando termine todo esto lo vamos a ír a ver. Esperemos un tiempo a ver que pasa. ¿Tenés algun telefono donde pueda ubicarte?
Rafael: Sí, llamá al de mi abuela. –comenzó a dictar un número-
[Jonathan tomó su celular, sin chip, y comenzó a anotar el télefono]
Jonathan: Listo loco, en estos días te llamo, cuidá el barrio vieja.
[21:00 p.m, Brandsen] Al caer ela noche, terminó de comer y encaminó hacia un barrio frente al edificio donde estaba parando. Entabló una buena relación con los vecinos y con su cáracter extrovertido, pudo llegar a hablar con una familia que se dedicaba a robar.
Al estar en la esquina junto a unos chicos de aquella familia, el rubio, le ofreció a uno de ellos un revolver que quería vender para pagar viejas multas. Jonathan notó al muchacho joven, que no estaba tan curtido, el pibe se comió la zanata y aceptó el arma a un precio muy accesible. Caminaron ambos hacia un descampado y probaron el arma.
[22:34 p.m] El rubio se despidió del joven, le dijo que quería dormir algo. Pero era una mentira, Jonathan caminó hacia un télefono de la pizzeria del pueblo y llamó al 911.
-Comisaria de Brandsen, ¿en qué lo puedo ayudar? –se podía notar la voz de una mujer-
-Sí, queria avisar que hay una familia en el barrio que se dedica a robar, además son muy molestos; no dejan dormir, se escuchan gritos a la mañana y disparos. Uno de ellos está caminando por el barrio empuñando un arma.
-Gracias por el aviso, vamos a ver que podemos hacer. [se cortó la comunicación]
[El forense cerró el caso, el cuerpo de Christian (el cheto) tenía una bala alojada en la pierna, a pocos centimetros de la rodilla y dos balas en la cien. Al retirar la bala, se comprobó que era calibre 38 la misma. Al cerrar el caso forense, el cuerpo fue trasladado hacia la morgue del hospital de Malos Aires y se espera el reclamo de algún allegado.]
Mientras el joven quedó en manos de la justicia, se espera realizar una investigación de huellas dactilares. Investigaron el arma que manipulaba el detenido, que dio como resultado ser un revolver calibre 38; el mismo que usaron para matar a Christian. El joven, siendo menor, fue interrogado en la comisaria de Brandsen y se le abrió una causa por portación de arma.
[El joven fue detenido, pasó varias horas en una celda de la comisaria y trasladado hacia la sala de interrogaciones]
- Comisario: ¿Sabes qué estás en problemas, no?. Esa arma está sucia, tiene una muerte encima. ¿Estás conciente de eso, pendejo de mierda?
[El joven se quedó mirando hacia abajo, sin saber que responder.]
- Comisario: ¿Vos mataste a Christian?
[El detenido, tras quedarse callado, comenzó a soltar sus primeras palabras.]
-Detenido: No sé quién es Christian.
[El Comisario, colocó el arma sobre la mesa]
- Comisario: ¿Cómo conseguiste esa arma?
-Detenido: ¡Me la vendió un chabón! [Al menor, se le llenaron los ojos de lágrimas, se lo podia notar bastante asustado. Comenzó a describir a Jonathan Sotelo]
- Comisario: ¿Y ese es de tu barrio?
Detenido: No, no es ni siquiera de Brandsen, nunca lo ví. ¡¿Me puedo ír?!
Comisario: No, no te vas a ír. Se te abrió una causa por portación de armas. ¡Saquen a este salame de acá!
[Mientras los policías trasladaron al menor hacia una de las celdas, tras haberlo golpeado vilmente, el muchacho quedó en la justicia para menores, para que tome riendas sobre el caso.]
Jonathan, tomó su moto y se retiró de Brandsen hacia Berisso, en el partido de La Plata, lo más rapido que pudo. En el camino se encontró un télefono público y llamó a un conocido que trabajaba en el registro de personas, acordaron juntarse en un barrio con fin de falsificar el documento.
[Viernes] Aunque Jonathan sabía que no le servía de mucho el documento, podría pasar desapersivido entre los cíviles. Comenzó a preguntar a los vecinos de la zona, sobre alguna chatarreria cerca de Berisso.
Tras buscar, uno de los vecinos le pasó el télefono de el rodilla; un viejo chatarrero de Ensenada (Partido vecino de Berisso, en La Plata) que se dedicaba a las motos. Jonathan se dirigió hacia un locutorio y llamó al chatarrero.
[Jonathan comenzó a marcar el número que estaba escrito en un papel.]
.....-¿Hola?
Jonathan: Hola sí, andaba buscando algún chatarrero, quiero sacarme la moto de encima.
-¿Está robada la moto, flaco?
Jonathan: Eso no importa, y no, no está robada. Quiero hacer unos mangos.. y bueno.
-Trescientos cincuenta mangos te puedo ofrecer.
[Jonathan aceptó la oferta, sabia que no podía tener más la moto encima.]
Jonathan: Sí, no pasa nada. ¿Dónde nos vemos?
[El chatarrero le dictó una dirección y le dio un horario a la tarde.]
Jonathan: Nos vemos. [colgó el télefono.]
[Viernes 15:31 p.m] Jonathan seguía sin dormir, sabia que no podia descansar hasta terminar con lo que tenía que hacer. Con sus ojos entre cerrados, consumió algo de cocaína para seguir despierto. Se subió hacia su moto y se dirigió a la chatarreria para descartar su moto.
[Ensenada] Al llegar al lugar, algo confundido por la zona desconocida, Jonathan encontró a el rodilla, el chatarrero, cediendole las llaves de la moto y recibió su dinero.
Jonathan se retiró de aquel lugar, frenó al primer micro y llegó hacia La Plata. Caminó hacia un télefono público y llamó a un familiar suyo que vivía en Las Barrancas; un barrio de La Plata, muy alejado de la ciudad.
-¿Hola?
Jonathan: ¿Qué haces chango? Soy el rubio, ¿cómo andas?
-¿Qué haces rubio, tanto tiempo?
Jonathan: Nada, escuchá. ¿No me haces la segunda? necesito parar en algun lado.
-¿pasó algo, loco? Sí, veni cuando quieras.
Jonathan: Dale ahora voy, cuando llegue te cuento. Nos vemos.
El rubio, tras haber colgado, se dirigió hacia la parada del colectivo y se fue hasta lo de su primo.
[Jonathan se quedó varios días en lo de su primo, dio por hecho que no dejó rastros, aunque sí los habia, llamó a la abuela de Rafael desde el télefono de la casa.]
-¿Hola?
Jonathan: Hola señora, ¿está el rafa por ahí?.
-Sí, ahora te paso. [Se podía escuchar los gritos de la abuela, llamando a Rafael.]
Rafael: ¿Qué haces loco?
Jonathan: Todo bien loco, venite para las barrancas. Me vuelvo a Malos Aires.
Rafael: No loco, me parece que está todo mal che.
Jonathan: No pasa nada, loco. Venite y vamos. [Jonathan le dictó la dirección y cómo llegar a Las Barrancas]
[Tras varias horas, Rafael llegó al pueblo y buscó la dirección que le habia dado el rubio. Al encontrar la casa, tocó el timbre y en un dialogo corto, el rubio se despidió de su primo y se dirigió hacia Malos Aires.
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#2

Que vuelva perro.
Franco_Salerno


Fillippo_Bossi




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#3

Fuaaaaaaa este rol lo hicimos en el 2014 creo, altos recuerdos perro, extraño rolear de gordo.
(10-13-2015, 01:07 AM)Greg escribió:  imaginemos el server con House director, ranchito su mano derecha, vaporeon lider del consejo de rol, uhh papa, yo quiero jugar en ese server.




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